La protagonista de Boulder se gana la vida como cocinera en un
barco mercante. Es la situación perfecta: soledad, una cabina, el
océano, algún puerto en el que conocer a mujeres. Hasta que un
día una de ellas consigue que abandone el mar, acceda a vivir entre
cuatro paredes y se implique en la gestación asistida y la educación
de una criatura. ¿Qué ha hecho la maternidad con la mujer
salvaje que encontró en un bar de la costa chilena? ¿Qué hará con
el animal enjaulado en una casa unifamiliar de la capital islandesa?
Todo ha cambiado, excepto su nombre, Boulder, esas enormes
piedras aisladas en medio del paisaje, expuestas a todo sin
que nadie sepa de dónde vienen ni porque están ahí.