Un coleccionista decidido a poner a salvo en su casa de Tánger nada menos que el espíritu de la ciudad blanca y un duende que encarna la casa y la ciudad son los protagonistas de este relato de obsesiones y malentendidos que no es otra cosa que la historia de un amor singularísimo. Ajeno a las deudas que acumula, el coleccionista persigue las quimeras del pasado y recopila vestigios de una civilización que tal vez sólo floreció en sueños. Mientras tanto, el duende, más sensato y terrenal, le exige que relate su historia, y así se va urdiendo esta hechizante fábula, sinuosa como un arabesco, hecha de retazos de distintos géneros de la autobiografía a la novela negra, del ensayo erudito a la sátira, del cómic a la canción popular , que invita al lector a descubrir una Tánger de tintes míticos, ese viejo burgo cartaginés y fenicio, árabe y portugués , decadente refugio de tantos migrantes andaluces desde la caída del Reino de Granada, donde incluso el asesinato es lícito si se comete por un imperativo estético, una necesidad urgente , como la de suprimir una coma .