p Eva tenía cuatro años cuando le pidió a su madre que le enseñara a leer. Lleva desde entonces estudiando el lenguaje: cursó filología clásica y se dedica ahora a la lingüística y la docencia. Cuando no está entre plantas, videojuegos o detrás de una cámara, es porque se ha acurrucado en el sofá junto a su perro a seguir escribiendo algo, siempre bajo el pseudónimo Eri.