El destino de Namri parece escrito: es el hijo del rey, y su futuro pasa inevitablemente por el trono.
Pero Namri está a punto de experimentar las vueltas que da la fortuna.
Cuando Hammurabi se hace con el poder y asume el gobierno de toda Babilonia, el destino de Namri cambiará inevitablemente, obligándolo a luchar por la supervivencia.