Lía tiene fama de chica problemática y conflictiva. Este verano participa en un campamento de
desintoxicación para adolescentes enganchados a las nuevas tecnologías. El campamento se
encuentra en un entorno muy especial en Menorca, aunque es percibido como un lugar hostil
por la mayoría de los participantes. La primera noche, Raquel, la monitora principal, despierta
a los doce participantes. Por lo visto, un pájaro muerto ha aparecido en su cama. Todos los
dedos señalan a Lía como la culpable. El día anterior se había quejado de que no le gustaban
los pájaros ni la naturaleza. Lía intenta defenderse, pero no le será fácil encontrar argumentos.