El arte de la tauromaquia, tal y como se viene entendiendo desde finales del siglo XVIII, se encuentra actualmente en grave peligro de extinción. Los ataques recibidos desde diversos sectores animalistas así como desde ciertos ámbitos del cada vez más amplio espectro político hacen que el viejo rito taurino se vea abocado, efectivamente, a una situación límite. ¿Hasta cuándo será posible que perviva la fiesta brava tal y como la conocemos hoy? ¿Es posible transformar y adaptar la tauromaquia a las nuevas sensibilidades para que continúe perviviendo como mero negocio-espectáculo sin desnaturalizar por ello la esencia misma del rito?