Después de Sólo tienes que pensarlo (1997) José Luis Jover ha guardado un dilatado silencio sólo roto por la antología La cara que a mí me ven (2001). Finalmente publica este su último poemario , un verdadero acontecimiento no sólo en el sentido de la novedad que supone, sino en el más radical de devolvernos la palabra como vivencia y hacer que algo acontezca en el lector, porque en Jover nunca hablamos únicamente de poesía o de lenguaje, sino de un suceder.