En esta magmática combinación de historia oral y biografía crítica, Jaime Gonzalo logra como nadie reconstruir la volátil existencia de los Stooges, la banda de Iggy Pop. Personajes marginales de un Detroit que a mediados de los sesenta empezaba a resquebrajarse, los Stooges pertenecieron a una generación dispuesta a poner patas arriba la sociedad adulta, ansiando habitar su propio universo de diversión. Gracias a catalizadores como la sobreamplificada invasión británica, las vanguardias, el trance psicodélico, la vida comunal, las revueltas contraculturales, la guerra de Vietnam, las drogas, el funk, el free jazz, el glam londinense o la vida canallesca de Los Ángeles, los Stooges se erigieron en escanciadores de energía , la más pura que el mundo ha escuchado. Siempre un paso más allá que el resto, se incrustaron en la memoria colectiva del rock -de la que más tarde serían rehenes-, reinvidicados, tras su aparatosa debacle, como axioma necesario del punk. Es la suya una historia trágica, un manual de autodestrucción donde ni el brío creativo ni la ambición impidieron su colapso, pero también una historia admirablemente heroica, en la que sus protagonistas encajaron todos los golpes y produjeron una obra imprescindible para comprender la música popular de su siglo.