De la cosa en sí de Kant a los agujeros negros de los astrónomos, y de ellos al estado de felicidad sin deseos, las comparaciones de Blumenberg iluminan de un modo siempre sorprendente dónde están las dificultades para hacer del mundo de la vida un objeto de conocimiento. Lo que se ve es que la relación entre teoría y mundo de la vida tiene que buscarse en una experiencia de pérdida: la ciencia no es sino el intento de dominar las consecuencias de la desaparición de lo sobreentendido