Este libro no es un manual al uso, pero con su enfoque ameno, curioso y eficaz logra que el lector, de un modo natural pero inesperado, vaya descubriendo sus propios recursos a la hora de abordar los poemas (y deshaciéndose de los prejuicios). Tampoco es una historia de la poesía, pero en él lo contemporáneo se conecta con una larga tradición que viene de Grecia, y al hacerlo lo antiguo cobra también un nuevo sentido. Los maravillosos poemas (de Baudelaire, Dickinson, Pound, Eliot, Stevens, Parra o Ullán, pero también de Shakespeare, Góngora o Blake) ilustran temas como la apertura del sentido, la combinación de precisión e imprecisión, la imagen y el símbolo, la ironía, lo prosaico o la debilidad temática.