" El lector tiene en sus manos un libro muy especial, muy singular, porque su autora aprovechando el personaje de Caperucita Roja nos hace reflexionar sobre problemas actuales a los que no siempre prestamos la atención que merecen. Y lo hace trasladando un mensaje a todos nosotros que tenemos la responsabilidad de dar ejemplo con nuestra conducta, de respetar los principios y valores básicos de la convivencia y el respeto por los demás y muy en especial de los derechos de los niños. Del prólogo de Álvaro Gil-Robles"