Puede que los años de plomo acabaran en 1999, con la muerte de Hasán II, pero no así su impacto en la gente . Torturas, desapariciones, prisiones secretas y ejecuciones extrajudiciales son algunas de las heridas todavía abiertas de esos años. En 2004 se creó la Instancia Equidad y Reconciliación, organismo oficial cuyo cometido era investigar las violaciones de los derechos humanos y los casos de violencia perpetrada por el Estado con el fin de rehabilitar e indemnizar a los afectados y sus familias. Para algunos, se trata de un lavado de cara más del régimen, pues no obligaba a rendir cuentas a quienes ejercieron la represión. En 2020 se lanzó un proyecto para reconvertir Tazmamart en un lugar de memoria. Gestos que nunca serán suficientes ante pérdidas irremediables y realidades excesivamente dolorosas. Desde los atentados de Casablanca de 2003, los disidentes más reprimidos han sido los islamistas, y los activistas rifeños y saharauis, además de los periodistas. La última frase del libro es: ¿Cambiaremos algún día este país? (de "Para que no se olvide", de Gonzalo Fernández Parrilla)