Un buscavidas, que vive en el Distrito Federal
de la venta de artículos para el billar, de
pronto descubre que han secuestrado a su
amante, una adolescente que estudia secundaria.
Obsesionado por recuperar a la joven,
se sumerge en la indagación de su paradero
por las cloacas del tráfico y la explotación de
mujeres, en México.
Ese es el punto de partida de la pesquisa en
que descansa Solo que Marla no volverá, segunda
novela, con todos los ingredientes del
mejor género negro , de Béla Braun, uno de
los jóvenes narradores mejicanos más sugerentes
del momento.