El filósofo Slavoj Zizek, uno de los iconos filosóficos de la contemporaneidad, plantea las claves para interpretar la violencia en su nuevo libro. El sujeto no envidia del otro la posesión del objeto preciado como tal, sino más bien el modo en que el otro es capaz de gozar de este objeto, por lo que para él no basta con robar y recuperar la posesión del objeto. Su objetivo verdadero es destruir la capacidad/habilidad del otro para gozar del objeto. Así pues, vemos que la envidia ha de situarse en la tríada de la envidia, la avaricia y la melancolía, las tres formas de no ser capaz de gozar del objeto, y desde luego, de gozar de forma reflexiva de esa misma posibilidad. (112)