Intuyo que la tarea de traducir lleva siempre a fundir todo con todo , dice Laura Wittner, revelándonos la poética de este libro y, tal vez, de toda forma de escritura. Porque, como se reivindica aquí, la traducción también es vida y escritura. Entre anécdotas, pensamientos, apuntes de taller, conversaciones con colegas o acercamientos a Anne Carson, Ted Hughes o Arnold Lobel, Wittner construye con destreza un diario personal sobre este arte ambiguo y enigmático. Acto poético y amoroso, lectura íntima, forma de vida y, en ocasiones, hasta refugio.