A Pepe Rubianes no se le puede leer, a Rubianes hay que verlo, oírlo, contagiarse de risa. Estar de nuevo sentado en un anfiteatro riendo a carcajada limpia. Este libro ilustrado será como ver de nuevo a Pepe, sentarse a disfrutar de un nuevo espectáculo, con sus monólogos más míticos y alguno inédito. Estaremos de nuevo ante Rubianes, solamente.