Al sobradamente letraherido Ángel Borreguero le gusta lavida de noche, y los mundos de la crápula y del vicio, en los que sepuede ser participe o espectador, pero donde siempre se aprende. Lacocina literaria de las noche turbias o luminiscentes otorga muchassorpresas cultiparlas, como este muy peculiar libro de Ángel, que noquiere ser provocador: Putitos. Quizás no es poesía, tampoco prosa: es un turbión, una concatenación de imágenes ?solo imágenes distintas?que debe leerse como greguerías líricas, obscenas, sucias y brillantes brotadas de los muchos submundos. Desde el hermoso chico perdido, con camiseta sudada, chinos y pelo de axila, hasta la gorda que sufre(¡querido Orson Welles!) porque se sueña virgo prerrafaelita con lostacones rotos. Borreguero nos da un extraño y atractivo libro de prosa poética o poesía en prosa aforística, que exuda miles de imágenes deputrefacción y brillos.
Este libro es nuestro mundo perdido. (LUIS ANTONIO DE VILLENA)