Este volumen, con el que se inicia la colección Epigraphica Complutense, recoge un conjunto de trabajos sobre el hábito epigráfico característico de la antigüedad grecorromana, definida a veces como la civilización de la epigrafía . Sin embargo, como demuestran los trabajos aquí presentados, la praxis epigráfica ha continuado en otras épocas, lo que convierte el acto epigráfico en una manifestación de la cultura y la mentalidad de diferentes sociedades y momentos. A través de las distintas contribuciones de este libro se reivindica la epigrafía, entendida como una manifestación cultural en sí misma, objeto de estudio integral y de un indudable valor interdisciplinario que sobrepasa fronteras espaciales y temporales. De este modo, se defiende la importancia del estudio de la epigrafía y del texto epigráfico, expuesto en los límites del monumento epigráfico.