Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón .
Platero es un burrito, pero además es la encarnación del compañero inseparable, el amigo ideal.
Él nos acompaña en este viaje a través de los recuerdos del autor llenos de sensaciones, colores, e imágenes.
J. R. Jiménez nos cuenta historias de su pueblo natal a través del amor a Platero, su burro, y ese amor trasciende a todo lo que ve, la naturaleza, el camino, los aromas, los chiquillos y sus juegos y su inocencia, la gente sencilla en su día a día, la vida; y con su lenguaje sencillo y al mismo tiempo poético, lleno de metáforas, nos hacen sentir esas vivencias como propias.
Descubre esta narración lírica que contribuyó sobremanera a que su autor ganara el Premio Nobel de Literatura en 1956 por el conjunto de su obra.