En el segundo volumen de sus diarios Joaquín Campos secuencia el conflicto laboral con la multinacional hotelera que le empleaba y que le lleva a transitar las islas de Cabo Verde en busca de un lugar donde subsistir en la mayor de las dignidades, a la vez que escribe y se interna compulsivamente en la lectura de Cioran y Hegel y disfruta, como hace siempre, de los placeres que generosamente le ofrece la vida.