Pierre Klossowski se ha querido expresamente enigmático. Ha puesto
su obra como en un espejo encargado de devolver su enigma: redoblamiento del enigma de un pensamiento comunicado tanto con palabras como con imágenes, deliberadamente desdoblado en libros y en cuadros. Libros que por su parte se reparten en ensayos y ficciones, cuyos contornos a su vez se desdibujan para producir, por ejemplo, un falso estudio sobre Nietzsche o mostrar la presencia real del signo único que en la ficción que lo contiene toma el nombre de Roberte.