El lector que abra esta obra encontrará, una mezcolanza de ocurrencias, cavilaciones y retales poéticos que Jacob Iglesias ha ido acumulando con el tiempo sin más propósito que el de asombrar, desconcertar, tal vez molestar, y con un hilo común a todos: la luminosidad en la expresión y el estado de gracia compositivo, una inspiración que está latente en cada uno de estos breves aforismos. De Ovejas negras, su primer libro de aforismos, dice el autor que se asemeja a esos envases de hojalata donde antaño se guardaban, junto a los utensilios de costura, una confusión de botones, retales, carretes de hilo y otros objetos de utilidad desconocida.