La poesía crece en los intersticios del sentido y en la sombra de la verdad. En el entre que separa dos significados. Y en cualquier entre . Estos poemas, que tratan de un puente, son ellos mismos una colección de acasos, tentativas y retracciones. Poesía en estado puro, cuya lectura nos devuelve a la perplejidad de saber mucho sin saber qué. Porque no nos tendremos nunca y porque nada parece dejarse retener , el puente mide, marca y preserva la distancia . Ante el deseo, que solo lo es si es deseo de desear , resulta inútil empeñarse en dar con la palabra que zanje nuestra carencia , aunque quizá la palabra venga a pesar de nuestras torpezas y se entrevere entre versos para no ser sino en poema . Así escribe Ángel Gabilondo en el texto que cierra este libro.