En 1990, Marisa Manchado, editora de este libro, se propuso compilar textos y ensayos que incluyesen el feminismo como una variable de estudio dentro del campo de la musicología. Esto es, quitar las telarañas de aquellos análisis musicales que consideraban la música clásica, la contemporánea, la ópera y la misma composición ajenas al machismo y a las distintas opresiones, como el racismo y el colonialismo. De hecho, la musicología, campo de estudio a veces maltratado, ha tenido siempre una serie de constantes y tirantes contactos con los ámbitos de investigación centrados en estos otros conceptos.