Editorial Contraluz Editorial
Colección Contraluz, Número 0
Fecha de edición junio 2026 · Edición nº 1
Idioma español
EAN 9791387810566
304 páginas
Libro
Dimensiones 110 mm x 180 mm
La cuarta entrega de la saga más viral, más adictiva y más peligrosa jamás vista. Millones de lectoras en todo el mundo no pueden dejar de hablar de ella. Descubre por qué Mindf*ck lo cambió todo.
Siempre me he enorgullecido de ser imposible de engañar.
Soy un experto detectando mentiras.
Nunca creí que el amor pudiera cegarme... hasta que llegó Lana.
Para entender a los monstruos que hay en el mundo, tienes que meterte en su cabeza. Son lugares peligros, sobre todo cuando empiezas a empatizar y pierdes tu propia moralidad.
Pero eso a mí nunca me ha pasado...
Nunca he dudado con ningún caso. Lo correcto es lo correcto, y lo incorrecto es lo incorrecto. Es sencillo. Blanco o negro. No existe el gris.
Pero que le den a este caso. Ya ni sé de qué parte estoy. No entiendo cómo este pueblo puede seguir adelante sin derrumbarse bajo el peso de todas las mentiras que han tejido y arrastrado.
Cada vez que encuentro un atisbo de verdad, se me revuelve el estómago, el corazón se me acelera y odio este lugar un poco más. Cada vez que creo haber escuchado lo peor, otra verdad surge de las cenizas de más mentiras abrasadoras.
Lo peor de todo es que ya ni siquiera sé en quién confiar.
S.T. Abby era uno de los muchos seudónimos de la autora superventas del USA Today C.M. Owens, también conocida como Kristy Cunning. Le encantaba escribir tantos subgéneros que no podía quedarse con un solo nombre. Pasó de las historias ligeras y alegres a las oscuras y un poco retorcidas. (No te preocupes, retorcidas pero divertidas). Quería que todo el mundo encontrara lo que le gustase, desde el romance sobrenatural e historias de amor new adult hasta el lado más oscuro de la novela romántica. Nació y se crio en un pequeño pueblo de Alabama, donde cada uno se buscaba el entretenimiento como podía y quizá acababa cojeando al día siguiente. Se pasaba los días escribiendo, ayudando a su hijo con los deberes y jugando a videojuegos. Las palabras de S.T. Abby siempre serán un refugio para quien las lea.
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