De cómo abrazarnos y cuidarnos nos convirtió en humanos. Desde que el ser humano se puso en pie, la evolución lo dotó de un cuerpo especialmente vulnerable, pero también más preparado para el abrazo, y de una mente cableada para empatizar. ¿Y si la verdadera ventaja evolutiva de nuestra especie residiera, entonces, en esa capacidad de vincularnos y cuidarnos? En Memoria de las manos, Virginia Mendoza nos invita a recorrer los orígenes de la humanidad desde una perspectiva tan inesperada como rigurosa. A partir de los últimos hallazgos de la paleoantropología, la arqueología, la neurociencia y la biología evolutiva, reconstruye las historias de quienes sostuvieron a los más vulnerables, compartieron su alimento, consolaron a sus semejantes y convirtieron la empatía en la mayor herramienta de supervivencia. Desde las huellas de Laetoli hasta los fósiles de Atapuerca, pasando por el fuego, los abrazos, las manos, las canciones y los relatos compartidos, este libro propone una mirada luminosa sobre nuestros orígenes. Un relato en el que el ser humano no solo fue Homo sapiens, sino también Homo fovens: el que alienta, protege y cuida. En un tiempo marcado por la soledad, la desconfianza y la fractura social, Memoria de las manos nos recuerda que la historia de nuestra especie es la historia de quienes eligieron no dejar a nadie atrás.Sobre LA SED la crítica ha dicho: Virginia Mendoza ha escrito un ensayo sobre cómo la escasez de lluvia nos ha influido, no solo a los centro-peninsulares, sino a toda la humanidad; y le ha quedado precioso y de lectura necesaria. Es un texto con el que aprendes y no dejas de sorprenderte . David Uclés, autor de La península de las casas vacías Cuánto conocimiento, qué capacidad para conectar y explicar todo lo que parece inconexo. Un placer intelectual . Irene Vallejo, autora de El infinito en un junco Un libro magnífico sobre el agua (y su ausencia). Muy, muy, muy interesante . María Dueñas. Este es uno de los libros más importantes que vais a leer este año. Alucinante en muchos sentidos y magistral en todos . Sergio del Molino Un libro que podría recibir el Óscar al mejor montaje. Los saltos están tejidos con acierto y Mendoza juega sin abusar con los recursos narrativos para no soltar nuestra atención. La memoria personal huye de la nostalgia y la divulgación dosifica nombres propios y datos en beneficios de la agilidad . Jorge Dioni, Babelia