Este ensayo pretende ser un acercamiento a la pintura
de Luis Gordillo a través de dos ejes fundamentales: su
insularidad y su inconformismo, que se traducen en una
experimentación continua y en la revisión de su propia
obra mediante diferentes temas, estilos, registros y
materiales. Todo esto nos sitúa ante un pintor
independiente y complejo, cuya pintura, guiada por un
compromiso
ético y estético, ha influido en artistas de generaciones
posteriores al mismo tiempo que ha ido cobrando
relevancia a nivel internacional. Su obra es un espejo de
las pasiones humanas, las suyas y las nuestras.