La participación de tropas marroquíes en la Guerra Civil de 1936 en el campo franquista ha sido uno de los factores que más ha contribuido a reavivar y enraizar la imagen, ya negativa, del moro en la memoria colectiva del pueblo español. Cuando los milicianos (obreros, campesinos) que defendían con las armas la República, vieron aparecer ante sí al moro , esta vez no en los campos de África sino en la propia Península, resurgieron las imágenes estremecedoras del pasado que ellos mismos habían vivido o que sus padres o sus abuelos les habían contado: el Barranco del Lobo (1909), Annual, Monte-Arruit (1921).