Estos penetrantes ejercicios de análisis cultural, que comprenden no solo música sino también la obra de directores como Kubrick, Cronenberg o Christopher Nolan, son para Fisher rituales para exorcizar el espectro que lo persiguió toda su vida: la depresión. Porque si identificamos estructuras sociales allí donde el neoliberalismo solo ve elecciones y responsabilidades personales, seremos capaces de convertir el padecimiento individual en ira politizada.