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Los enemigos de los libros

Contra la biblioclastia, la ignorancia y otras bibliopatías

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Los enemigos de los libros. Contra la biblioclastia, la ignorancia y otras bibliopatías

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Los enemigos de los libros

Contra la biblioclastia, la ignorancia y otras bibliopatías

  • Editorial: Fórcola
  • Fecha de la edición:
  • Número de la edición: 1
  • ISBN: 978-84-16247-55-4
  • EAN: 9788416247554
  • Colección: Periplos nº 20
  • Dimensiones: 130 cm x 210 cm
  • 144 páginas
  • Idiomas: español
Para el impresor y bibliómano británico William Blades, los enemigos de los libros son muchos, pero muy identificables, y cual Porfirio moderno, dedica estas páginas a catalogarlos exhaustivamente: aparte de los elementos naturales, como el fuego, el agua, el gas y el calor, el polvo y las plagas, hay otros enemigos intangibles, pero igualmente dañinos, como la ignorancia y el fanatismo. Aunque la mayor amenaza a lo largo de la historia han sido, y posiblemente sean aún, las mañas y malas artes de los bibliópatas, la torpeza de los encuadernadores y la avaricia de vendedores y coleccionistas, a los que Blades muestra especial inquina: si bien se hacen llamar bibliófilos , deberían ser catalogados como los peores enemigos de los libros .

Blades, con espíritu curioso, rastrea con mentalidad científica las amenazas constantes, sus causas y consecuencias, a las que están sometidas nuestras preciosas y preciadas bibliotecas, públicas y privadas. Por lo demás, no falta el momento para la anécdota chusca y el sentido del humor al narrar decenas de historias sobre la pérdida y destrucción de libros. Especialista en la vida y la obra de William Caxton, el primer impresor de Inglaterra, Blades recorre bibliotecas en busca de singulares volúmenes, y rastrea la pista de libros raros y joyas bibliográficas, olvidados en algún desván, malvendidos a un librero analfabeto, o medio destruidos por el capricho o el descuido de sus dueños.

Su bibliomanía, su pasión por los libros antiguos, valiosos y bellos, lejos de responder a un interés personal, estuvo siempre al servicio de la sociedad: Blades tuvo, quizá por británico, un alta conciencia de lo público, es decir, de que su labor era en beneficio de la comunidad, y que el rescate de esas joyas bibliográficas no tenía mejor fin que el de engrosar y proteger el patrimonio cultural de la sociedad en la que vivía.

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