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Sin ejemplares (se puede encargar)

  • Editorial: Renacimiento Editorial
  • Fecha de la edición:
  • Número de la edición: 1
  • ISBN: 978-84-18387-51-7
  • EAN: 9788418387517
  • Colección: Los Viajeros
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Dimensiones: 150 cm x 210 cm
  • 248 páginas
  • Idiomas: español
En Londres se reúnen un puñado de artículos periodísticos que son fiel reflejo del inconfundible estilo de Camba y que, leídos juntos, nos ofrecen, no solo una imagen nítida del Londres que el periodista encontró, conoció y en contra de la primera impresión que puedan dar algunos de estos escritos también amó, sino que son además una verdadera lección de cómo el maestro era capaz de construir el relato de una ciudad, de una sociedad y de un momento histórico a partir de un análisis fragmentario y aparentemente disperso.
Londres es para Camba la ciudad de la niebla, y esa niebla no es únicamente un fenómeno meteorológico, sino también un estado de ánimo.
Siente admiración por el inglés respetuoso de la autoridad y poco apego por sus costumbres y forma de vida.
Su tono es la ironía, pero siempre aderezada con algún otro elemento: la ternura, el humor, la observación estricta, la comprensión exacta, e incluso la desidia.
Sus impresiones sobre la capital británica aciertan a perfilar una línea clara que define una actitud vital: la del hombre que comprende aunque no siempre comparte, la del escritor audaz que sabe exprimir el jugo a las más variadas ocasiones.
Julio Camba (Vilanova de Arousa, 1884-Madrid, 1962), es sin discusión uno de los cronistas más populares que ha habido en nuestro país, exponente de un estilo conciso cargado de agudas e irónicas observaciones.
Tras unos inicios periodísticos en diversas publicaciones ácratas como El Rebelde, de la que fue su fundador y director, su paso en 1907 por el diario republicano España Nueva, encargado de efectuar la crónica parlamentaria, y su ingreso a continuación en El Mundo al frente de la sección Palabras de un mundano y después como corresponsal en París, lo catapultarían a la fama y le abrirían las puertas de las principales cabeceras de la época, colaborando en ABC y El Sol.
De sus estancias en el extranjero surgirían algunos de sus más afamados libros, como La rana viajera (1920) o La ciudad automátic

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