Ricardo Laleff Ilieff se sirve de la noción de contrapunto , en el sentido en el que Adorno emplea el término, para estudiar desde un punto de vista novedoso la obra de dos pensadores cruciales del siglo XX, Antonio Gramsci y Carl Schmitt.
La aproximación contrapuntística a ambos autores permite mostrarlos en su singularidad, pero de modo que, por paradójico que parezca, se esclarecen recíprocamente.
Se evita así la tentación de fingir un diálogo, siquiera entre ausentes , que nunca tuvo lugar y que metodológicamente es poco provechoso.
La novedad del enfoque de Laleff radica en que contrapone a Gramsci y Schmitt en tanto que pensadores de la derrota, que para los dos hunde sus raíces en las contradicciones no resueltas de 1848, y que ambos trataron de superar con sus propuestas teórico-políticas.
Gramsci y Schmitt coinciden en que sus tentativas para revertir la crusis de 1848 fueron a su vez derrotadas, lo que les pone del lado histórico-espiritual de los perdedores.
Tal vez este debiera ser el punto de partida de sus epígonos populistas, que florecen por doquier y por regla general irradian mucho optimismo.