A principios del siglo xx, el Imperio británico abarcaba una cuarta parte de la superficie terrestre y contaba con una población de casi setecientos millones de personas. Para la mayoría de sus habitantes, representaba la máxima expresión de la superioridad cultural de su nación sobre el resto del mundo. Pero, en realidad, ¿qué legado dejó este Imperio de más de doscientos años de historia?
Tras más de una década de investigación, Caroline Elkins nos revela, en Legado de violencia, la historia del verdadero poder colonial británico, basada en una doctrina evolutiva y racializada que defendía el uso implacable de la violencia para asegurar y preservar sus intereses imperiales. Porque, si bien el Imperio pretendía justificar su gobierno a partir de una civilización cultural, todo al final se resolvía en una depredación de los recursos naturales y el castigo a los nativos más recalcitrantes. Y Elkins nos muestra cómo, con el tiempo, estas formas se sistematizaron cada vez más y que, cuando ya no fue posible controlar la violencia que provocaba y ejercía, se trató de destruir y ocultar cualquier prueba incriminatoria de sus políticas y prácticas.
Este "Legado de la violencia" es, así, un estudio histórico, omnicomprensivo, y a la vez mordaz, sobre la creación, ejecución y encubrimiento de la violencia implacable del Imperio para sustentar su poder. Y, con ello, Elkins desmantela mitos arraigados y arroja nueva luz sobre el papel de Gran Bretaña en la configuración del mundo actual.