La muerte supone un fin, un límite. Más allá del miedo ancestral que entraña este hecho, parecía claro que el linde entre vida y muerte se establecía en el momento en que el alma abandonaba el cuerpo . Sin embargo, desde el siglo XVIII, con el desarrollo de la tecnología médica y de las técnicas de reanimación, la muerte pasó de ser un hecho puntual y absoluto a ser un proceso fragmentado y paulatino. Más tarde, el avance en la técnica de trasplantes obligó a médicos, abogados, filósofos y teólogos a establecer criterios y protocolos a partir de los cuales declarar el fallecimiento de un individuo. En esta obra, Laura Bossi presenta la genealogía del concepto de muerte e indaga las razones sociales, culturales, económicas y científicas por las cuales se ha vuelto indispensable para la sociedad contemporánea repensar las fronteras del llamado sueño eterno .