Los poemas de Las demoras descreen de toda actitud.
Y si algo no quisieran, es molestar.
Hasta respetan las mayúsculas y los signos de puntuación.
Hablan de su autor, esto es, de nada concreto.
Quizás por eso mezclen con soltura temas, alusiones y motivos.
Aquí lo sensorial se adentra en la intimidad, pasea por ella y se detiene en los detalles (más por descansar que para escrutarlos).
Poesía, muchas veces, de la hermosa dejadez, avara de lo mínimo, pobre de fastos.
También del tancredismo frente a todo.
Sin versos sanadores.
Con la honradez de quien comparte.