Más de un tercio de los bienes culturales reconocidos como Patrimonio de la Humanidad corresponden a centros históricos latinoamericanos.
Se trata de espacios urbanos que atesoran buena parte del patrimonio cultural inmueble colonial y que son protegidos a nivel local, nacional, regional e internacional.
Muchos de ellos son iconos culturales y turísticos como Cuzco, Cartagena de Indias, Antigua o Santo Domingo.
Sin embargo, los procesos de urbanización acontecidos en la región desde finales del siglo xix han generado diferentes dinámicas sociales, económicas y culturales que han incidido directamente en la mayor parte de ellos, siendo necesario que muchos hayan acudido a la cooperación internacional para asegurar su rehabilitación y conservación.
Lo anterior, con iniciativas cuya heterogénea procedencia incluye organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo, la Fundación Getty o la AECID y que van desde los años 50 hasta nuestros días.