La de Javier Arnaiz es una poesía quebrantada por el dolor del mundo y por la propia fragilidad humana. Una voz que denuncia corrupciones, crímenes y falacias desde el idealismo y que, a pesar del título nos muestra una ferviente vocación poética. La inquebrantable voluntad de hacer de la poesía un refugio, quizás la última trinchera en medio de una guerra perdida.