Con obras creadas en los años ochenta por artistas como Robert Ryman y Sigmar Polke, y otras mucho más recientes, como la de Carlos Bunga. Estas páginas son una celebración de la pintura. Como expresión, objeto y acontecimiento; como tiempo y memoria. Más aún cuando los augurios sobre su fin como género artístico han quedado superados por la constante renovación de su definición.