La democracia como modelo político encarna los efectos de un capitalismo exacerbado que concentra los capitales en unas cuantas manos y provoca la desigualdad entre los ingresos y las oportunidades. El autor analiza de manera rigurosa uno de los problemas más
acuciantes de México, y propone soluciones viables que integren la visión política con la justa distribución de los recursos.