El descubrimiento de la poesía de Alicia Gallienne (Boulogne-Billancourt, 1970 - París, 1990) ha sido uno de los grandes acontecimientos literarios de los últimos años en Francia. Su trágico destino, al morir a los veinte años por las secuelas de un trasplante de médula ósea, truncó la obra de una poeta que sabía que el tiempo es un huésped impaciente y que ya brillaba como un diamante extremo en el firmamento de la poesía. Sus versos, cuya selección presentamos por primera vez en castellano, son un canto eterno al amor, de su cercana relación con la muerte y del poder terapéutico de la escritura. Versos precisos e incandescentes, dolorosos e iluminados que se enganchan a la vida, que se rebelan contra el destino y que no cesan de arder entre tinieblas y relámpagos.