Los primeros en darse cuenta de que Inés no estaba fueron los pájaros. Los últimos, jurarían haberla visto en garras de un dragón. Todo fue llanto hasta que su primo Esteban y su hermano Rulo decidieron ir a rescatarla acompañados de Li, un sagaz colibrí... pronto se darán cuenta de que la forma de vencer al descomunal dragón es hacer solo las preguntas adecuadas.