No se preguntará aquí para qué sirve la lectura, no. Porque la respuesta inmediata será, cada vez, toda vez, siempre: para nada. Para nada, sí: ni para ser mejor persona como no se cansan de repetir los optimistas de la lectura , ni para ser algo o alguien en la vida, ni para triunfar, ni para ser feliz, ni para resolver los dilemas antiguos y presentes de la humanidad, ni siquiera para conseguir empleo en un mundo sin trabajo y devastado por la urgencia del tiempo, es decir, por la taquicardia de las almas . Pero al mismo tiempo que la lectura no sirve para nada, puede que sea uno de los pocos actos que confieren valor a nuestra existencia; como todos los actos que carecen de utilidad, La inútil lectura es una defensa apasionada y desinteresada del inútil acto de leer.