Tras la derrota de Cartago, una potencia dominará el entorno mediterráneo: Roma. La pequeña ciudad del Tíber, a lo largo de casi 200 años, ha ido derrotando y asimilando a sus enemigos para convertirse en un imperio. Pierre Grimal nos muestra en La formación del Imperio romano los acontecimientos políticos, las corrientes intelectuales y religiosas, así como las condiciones sociales y económicas, que ayudaron a convertir a Roma en la potencia mundial más grande de la Antigüedad. Una historia que abarca desde el final de la Segunda Guerra Púnica hasta la muerte del emperador Augusto en el 14 d.C., cuya influencia cultural, artística e incluso política se percibe aún en nuestros días.