Toda luz alumbra, pero también hace sombras: si el XVIII es el Siglo de las Luces, es porque estas iluminaron a las clases altas y dejaron en penumbra a la mayor parte de la población. En La Europa del Antiguo Régimen, el prestigioso historiador de la Universidad de Oxford analiza cómo una pequeña minoría, rica y ociosa, alcanzó un nivel de refinamiento y civilización que cristalizó en obras arquitectónicas, pictóricas, literarias y musicales, muestra del gusto de unos pocos educados, y desvela la aguda distancia con la deplorable miseria de la mayoría.