Los inaugurales estudios de Marcel Mauss y la antropología de Émile Durkheim ponen en la pista de que la práctica del don es mucho más que un ritual atávico, propio de sociedades primitivas o poco evolucionadas. El circuito del don, por el cual a la obligación de dar le suceden la obligación de recibir y la de superar lo recibido, no es tampoco un remanente arcaico que de vez en cuando asoma en nuestras prácticas cotidianas.