Lo que nació como homenaje a las mujeres que me rodean y me abrazan, se fue convirtiendo en un viaje hacia el yo más escondido. Sirviéndome de ellas y de obsesiones que no creía tales, concibo un paraje lleno de dudas, con las evidencias aprendidas cayéndose con estrépito a cada paso dado para, al final, llegar a la parodia de mí mismo: del poeta y del hombre, titanes desorientados en Isla Mujeres.