El autor fue un brillante periodista liberal estadounidense. Su denuedo a la hora de
apoyar causas perdidas resulta admirable. Atacó desde el imperialismo hasta la condonación
de las deudas, desde el rescate de empresarios con dinero público hasta el New Deal de
Franklin Delano Roosevelt.
Finalmente, perdió su empleo en Saturday Evening Post por su pacifismo. Defender la
paz, un viejo anhelo liberal, solo es fácil cuando los Estados no llevan su ímpetu agresivo
hasta los extremos: entonces se vuelve sumamente difícil, y Garret insistió en oponerse a la
guerra incluso después del ataque japonés a Pearl Harbor, un episodio con claroscuros pero
que entonces desató una ola belicista que le sirvió al gobierno americano para legitimar todas
sus acciones bélicas ulteriores.