El western es el género por antonomasia de la historia del cine. Una diversión esencialmente popular que retrató en sus inicios el mito fundacional de Estados Unidos y que poco a poco fue ganando complejidad para dibujar el reverso sombrío de una formidable aventura colectiva. Sus atributos, como escribió el crítico André Bazin, no son otra cosa que los signos o los símbolos de una realidad profunda, que es el mito . El gran éxito del género en todo el mundo se explica entonces por su capacidad para mostrar todo tipo de temas, valores y actitudes hasta convertirse en impresionante reflejo de la condición humana, pero también en su infinito poder para fascinar al espectador, erigiéndose en modelo vital y evocación nostálgica de un mundo que seguramente jamás existió, pero que, como cualquier paraíso, es un lugar al que siempre querríamos regresar.