Quince cuentos de fantasmas, de corte clásico, narrados con sobriedad pero con sutiles referencias literarias, desde el Zahir borgesiano o la diabólica botella de Stevenson hasta las tablillas de maldición que menciona Tácito o la nave de la mitología escandinava construida con las uñas de los muertos. Y en medio, peligrosos latines admonitorios, manuscritos medievales, grimorios y conjuros, pactos diabólicos, sombras y venganzas del pasado, amores constantes más allá de la muerte como en el soneto de Quevedo Y si no fuera por la mesura de su autor, bien se podría aplicar a estos cuentos el retablo de espléndidas y atroces maravillas que Borges atribuyó a Poe. Los amantes del género pueden estar de enhorabuena.