A partir del verso de uno de sus primeros libros, en torno a 1907, Dios está azul , J. R. J. se reinventa al final de su vida, y lo hace sin dejar de ahondar en ese azul . Abandonándose por entero a su experiencia mística de la poesía, desde el hallazgo de lo alto profundo o la mañana oscura , a la declaración soy animal de fondo de aire , descubre, en ese mismo fondo de aire, el pozo sagrado de su conciencia, y en ésta la creación de su dios. No he trabajado en vano en dios, he trabajado en dios tanto cuanto he trabajado en poesía , dice. Apuntes sobre J. R. y Aproximación a una poética de J. R. J. son ambos textos una invitación a volver, o descubrir, a J. R. Los lectores educados en lo contemporáneo pueden sentir en un primer momento cierta resistencia frente a su poesía.
Habituados a la mucha dosis de ironía y autorreferencia del arte de hoy, puede no ser tan fácil percibir y reconocer en J. R. un maestro en atizar y potenciar la atención frente al descubrimiento, en realidad de qué, si no es de nosotros mismos. En una época la nuestra en que el arte se dirige a, o directamente es convocado por el pensamiento, J. R sigue invitando a sentir, lo cual, de hecho, es inagotable. (J. C.)